sábado, 3 de septiembre de 2011

Primeros pasos

Bueno, tal y como os prometí, mi blog sigue a pesar de la censura (con ayuda española). Después de 14 horas de vuelo y una escala de 4 horas en Dubai, hemos llegado a Beijing. Al bajarnos del avión lo primero que nos ha llamado la atención es su característico cielo gris del que tanto se habla en otros blog. Y es que, la contaminación de la ciudad es tal que me dificultaba la respiración. Tras cruzar la T3 del aeropuerto y rellenar la documentación necesaria, hemos esperado una cola de media hora para que un chino nos mirase el careto una y otra vez en una pantalla a la que teníamos que mirar. En mi caso, miraba el pasaporte, me miraba, miraba a su compañera…En cierto sentido tiene su lógica, mi foto del pasaporte es con la cara más gordita, morena, pelo largo…y ante sus ojos estaba una chica de pelo corto, con coleta, un poco más delgada y algo paliducha que, a pesar de la paliza de avión, intentaba sonreír. Y, por fin, apareció un ruido que jamás pensé que llegase a gustarme:”plas, plas” (me selló el pasaporte) y si, ya estaba dentro de la República Popular China.


Seguimos caminando por el aeropuerto hasta llegar a un trenecillo que nos condujo a donde estaban nuestras maletas: comenzaba la batalla. Muy a mi pesar he de decir que el hombre sigue siendo un lobo para el hombre. En esa jungla de aeropuerto los más vivos conseguían su equipaje, aunque, para ello fuese necesario empujar y pasarte la maleta por encima del pie ¬¬. Una vez teníamos nuestras pertenencias, seguimos caminando hasta que quedó a nuestra derecha un escáner del que creíamos habernos librado… pues no! La mirada inquisitiva del funcionario nos hizo entender que debíamos meter las cosas allí (de las pocas personas a las que le hicieron eso fuimos nosotras….suertudas, para variar XD) y yo temí por lo más valioso que llevaba, mi jamón al vacío jajaja. Pero esta vez la suerte estaba de mi parte, a la que le abrieron la maleta fue a mi compañera de viaje, mientras a mi me invitaron a seguir circulando. No obstante, yo esperé a mi compañera, aunque otra funcionaria me pusiese mala cara.  Llegamos entonces a un salón enorme en el que una marabunta de gente conformaba un pasillo de carteles en todos los idiomas indicando el nombre del viajero al que venían a buscar. Y, entre todo ese jaleo, pude ver (de milagro, por cierto) a Carmen Liu, la chica que me esperaba, eso si, aunque no llevaba cartel supe que era ella; ambas cruzamos miradas que inspiraban cierta tranquilidad y sonreímos. Carmen Liu nos llevó a cambiar dinero y acompañó a mi compañera a un taxi. A partir de ese momento, comenzaba mi aventura en solitario. Una furgoneta vino a recogernos a los 3 (Carmen Liu, su marido (al que llamo Arturo) y yo). Y nada, ¡sálvese quien pueda! En las grandes avenidas de Beijing el Laissez faire es la norma; es decir, se hace caso omiso a semáforos, señales, líneas….no existen para nadie los intermitentes y cada cual viaja como puede, ya sea en coche, bicicleta o trasporte a toda su familia en una moto y un carro. A mano derecha nos quedaban el nido de pájaro de las olimpiadas y el IKEA. Y, cuando más absorta me encontraba en mis pensamientos, un coche intentó adelantarnos y casi tenemos un accidente…Si, si, amigos, esto es Beijing. En fin, después de 30 minutos llegamos al distrito de Haidian, donde yo vivo, y me condujeron al piso. Comenzó entonces una película de terror…los espacios comunes del edificio están abandonados a su suerte, esto es, llenos de polvo, escombros, tablones viejos, bicicletas, pintadas…hay poca luz y se activa silbando… imaginaos mi cara cuando me enteré de eso…¡Yo no sé silbar! XD Pero, menos mal, mi puerta es de seguridad, eso me tranquiliza un poco. Por fin entro en casa, no es la Zarzuela precisamente pero tiene su encanto :D, sobre todo la cocina amarillo canario jaja. Instalamos internet y, genial! Ya no estaba en el culo del mundo sola.
Como no podía sobrevivir sin comida en el piso, me llevaron a comprar al Carrefour “chialifú” para los amigos, jeje, otra jungla a la que enfrentarme. Miles de productos sin identificación posible, dependientas que gritaban las ofertas entre el gentío, clientes que chocaban con sus carros…y, allí en medio, una española, yo, la mascota del establecimiento….¿sabéis esa sensación de tener algo pintado en la cara? Pues más niños no pudieron señalarme y más gente no pudo escanearme de arriba abajo como si fuese una marciana…he de reconocer que era divertido jaja, ya sabemos lo que piensan ellos cuando los miramos en España  (¿por qué me miras anormal?XD). Después de todo, conseguí comprar algo de comida, aunque las galletas me sepan a limpiacristales de limón y el yogurt sea con pajita jaja.
Aquí os dejo unas fotos de mis compras:






Algo que me ha parecido realmente curioso es que aquí las neveras tienen tres compartimentos, el adicional es para las hortalizas :D.
Y nada, eso es todo por hoy. En los próximos días seguiré escribiendo más entradas y haré secciones  (comida, estudios, viajes, curiosidades, “chinadas”, etc). Deciros que aunque echo de menos a todo el mundo estoy bien y que este año voy a espabilar de lo lindo. Muchas gracias a Ángel y Ángeles por colgarme los post desde España (ya sabéis, la censura es lo que tiene).
Pongamos que hablo de Beijing ;D

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